Un avalúo es una estimación profesional e independiente del valor de mercado de una vivienda, realizada por un tasador con licencia y solicitada por su prestamista. Su propósito es confirmar que la propiedad vale al menos lo que el prestamista está de acuerdo en financiar. Es un paso distinto de la inspección de la vivienda y responde a una pregunta diferente: la inspección pregunta "¿en qué condición está esta vivienda?"; el avalúo pregunta "¿cuánto vale realmente esta vivienda?"
Por lo general, el tasador visita la propiedad, evalúa su condición, tamaño y características, y la compara con ventas recientes de viviendas similares en la zona. Esto se parece a los comparables (comps) que su agente utilizó para ayudarle a definir el precio de su oferta, pero se elabora de forma independiente y específicamente para los registros del prestamista.
Si el avalúo iguala o supera el precio de su oferta, el proceso continúa con normalidad. Si el avalúo resulta menor que el precio de su oferta (lo que a veces se llama una brecha de avalúo o appraisal gap), su prestamista generalmente no financiará más del valor tasado, lo cual abre una negociación: el vendedor puede aceptar bajar el precio, usted puede optar por cubrir la diferencia en efectivo, ambas partes pueden dividir la diferencia, o, si su contrato incluye una contingencia de avalúo, es posible que tenga la opción de renegociar o retirarse del trato.
El resultado de un avalúo puede resultar decepcionante si usted ya se había ilusionado con una vivienda en particular, pero un avalúo bajo no dice nada sobre usted como comprador. Es simplemente la lectura independiente del tasador sobre el mercado local en ese momento, y esa es exactamente la protección que este proceso está diseñado para ofrecer, tanto a usted como al prestamista.
Su oficial de préstamos y su agente lo guiarán en los siguientes pasos si el avalúo resulta bajo. Esta es una situación bien conocida y bastante común en el sector inmobiliario, con caminos claros para seguir adelante, no un punto muerto.